martes 9 de febrero de 2010

Un nuevo amanecer - Momento cero

Ahora que el caos y el azar reinan en nuestro mundo tan delicioso y extravagante, es hora de comenzar.

MOMENTO CERO.



Novatos, aprendices de malhumoradas mañanas e incontables cafés, allí se sentaban ellos, como siempre, como nunca. Aprendices de las miradas que eran ajenas a los cafés oportunos y a las mozas de siempre; novatos en las artes mañaneras de las medialunas de manteca; esclavos en los días soleados de su corazón de Luna y sus lágrimas de estrellas. Se encontraron ellos sentados en una mesa de bar. El mundo a su alrededor giraba, se conmovía, pero ellos inmutables solo se miraban, solo sentían. Eran dos almas amanecidas a la vez, engendradas por la noche pasada, en el frenesí. En la mirada que cruzaba la mesa, en el tormentoso mar de su congruencia absoluta se encontraban resumidas todas las palabras que nunca se dijeron… esas que nunca deben decirse.

Hasta que como un trueno, repentino y fugaz, como un rayo, pasó el momento.

Todo termino justo donde iba a empezar, en esa voz dulce de gastadas rabietas y agotadas escapadas, esa voz amable y cándida que pregonaba... "Quisieran ver la carta?" y como un sable que se hunde en la carne, atravesó la magia aquella desalineada pregonera, sin permiso, sin cuidado. Para este entonces, el mundo había dejado de girar y estos hijos descarriados de la noche respondieron con una sonrisa que querían café.
La historia, sin embargo, la que los llevó a esas sillas, a ese delicado momento en la vorágine de las mañanas sin amor, de las noches sin lunas, del desenfreno tardío de las amanecidas muecas y los bailes, esa historia es la que está a punto de empezar, esa historia es la que yo quiero contar.


martes 12 de enero de 2010

Vigésima Entrega

El mundo se retorció y en un espasmo explotó de orgásmico placer para deshacer las investiduras de la dama del ideal y la cordura. Todo se tiñió de la furia del amor y el desenfreno sexual del placer más extremo y sosegante.
Los Cuatro Jinetes comprendieron la magnitud del amor de sus musas y fue entonces que se quitaron las armaduras para meterse de lleno dentro de su dimensión paralela y aterciopelada. Penetraron en la feminidad cósmica y absoluta del amor sin fin y de lo etéreo de la pasión.

El punto es claro, la solución es el amor.

Es que así lo entendieron ellos y todo lo pintaron con el desenfreno que no escucha razones, que tildado de sordo, mudo y bobo puede transformarlo todo.

Avalancha, inundación, maremoto de este acto de despojo y de claridad. Nada puede igualar el poder del amor profesado en la forma física de la desnudez y la entrega total.

Así es que una vez más, el mundo se inundó de lo incongruente, azaroso y caótico del amor agridulce, mortales.

La respuesta fue siempre el amor.
Lo agrio
y
Lo dulce



MAGIAS FURTIVAS
Perdí la magia, perdí mi toque por sumergirme en universos de piel y carne, por imágenes que traen lágrimas a mis ojos y mariposas a mi estómago. La perdí en lo profundo de la ternura, en su mezcla con la tristeza.

Salado y dulce en la punta de mis labios.

Perdí mi magia en una feria de barrio, la cambié por un poquito de amor, la cambié por euforia y frenesí, por apuro y ropas arrugadas. La cambié por mentiras y seis tiros de argolla, por un osito y una sonrisa. La vendí? o simplemente se me cayó? La dediqué al final de un texto como este y la transformé en el moño de un regalo envuelto en celofán. Si, definitivamente la regalé, se fue con mis palabras dulces de las letras bailarinas y las tristes de los cuadernos mojados, las que llenaban mi espíritu; las puse todas dentro de su envoltorio y formé un enjambre de sensaciones encontradas. Dentro de esa enorme caja envuelta se miran, no se entienden, se gritan y chorrea un  manantial de garabatos desordenados y acalorados desde este barril roto de ilusiones desperdiciadas y magias fugitivas.

Salado y dulce en la punta de mis dedos.

El caparazón se ablanda, te dejo entrar, estamos, y esa música nos acompaña, y te miro, y me mirás, somos salado y dulce, somos odio y amor, somos frenesí y calma, y la noche, y la luna, somos un aquelarre de almas errantes en un mundo perdido. Solos en este momento somos lo que él nos hace y de él nacemos, en él morimos; es tan efímero, tan etéreo, que se me va de las manos y cuando me dispongo a acariciarlo… ya se fue. Entonces me encierro en mi burbuja, y ahora no existe nada, solo mis dedos y un teclado, solo esta pantalla y una canción, solo el Sol escondido detrás de su hermana la Luna y una sonrisa que no sale, un mundo que no despega, cosas que dejan de ser. Aventuras que no existen más que en cuentos de hadas y héroes, héroe que no soy, hadas que no encuentro. Magia que perdí quizás en las noches, en el cortocircuito del caos, de la pasión.
Yo solo quiero salvarme, salvarme y encontrarlo, encontrarte.

Dulce y salada, ladrona de mi magia.




La respuesta, mortales, está en manos de las delicias de lo agridulce que nos enfrenta el amor, la respuesta fue siempre el amor.

lunes 4 de enero de 2010

Decimonovena Entrega

Así fue que una vez dominada la sensación y atravesado lo estupefacto de sus cuerpos, los jinetes sabían cuál era el deber que tenían que cumplir.

Había que hacerles el amor a las musas y que el néctar de su dote sea liberado de la prisión permanente del desinterés mundano y lo estéril de la pasión a medias.

Para que todo suceda, debían de amarlas y elevarlas hasta los andamios de ese cielo inacabado de deseos incumplidos y rezos perezosos. Así fue, entonces, que debieron tomarlas y profesarles el amor ultraterreno con sus propias investiduras.
Los cuatro jinetes del ocaso: El Caos, El Azar, El Malentendido y El Fallido hicieron el amor con las musas que habían invocado para pintar la realidad del cortocircuito fundante del amor y pervertir todo el mundo de su incierto porvenir.

Disfruten del amor, mortales.

ESTA NOCHE (ya llegó)
Esta noche mi cama será el cielo, esta noche todo el fuego se endulza y es todo puro. Esta noche te poseo físicamente y te inundo de mis maneras, te elevo y te transformo, te saco la ropa y una sonrisa, me convierto en el ángel que va a derramar en tu piel la locura de mi boca celestial e ingenua; te voy a buscar desde las alturas a los avernos para que estés endiablada y comulgues con mi fuego.
Voy a fundir esta noche, y en vos, el cielo de mis caricias y la infernal envoltura de mi deseo sexual ilimitado. Voy a soltar mi manantial para llenarte el cauce, para rebalsarte de mí y después evaporarme, condensarme y llover en tu alma en gotas de pasión. Para que ya no puedas negarte. Será el diluvio universal de mis besos el que te convenza de que mi estrella sos vos en esta noche, que mi luna y mi luz iluminan esos ojos que me miran y tiritan en esta tormenta.
Intempestuoso, poderoso, multiforme, soy cada gota que de mí te llena, soy todo el fuego que te quema y también la caricia que te sana. Soy el que explota, el que se retuerce, el que tus suspiros roba, el que corta tu respiración y el causante de tus dulces gemidos. Soy el que habla con tu cuerpo jadeante el lenguaje del amor, el que posee el vocabulario de expresiones físicas, perversas, dulces, interminables; soy el que se convierte y transforma para recorrerte.
Esta noche soy yo y es mi cielo, mi infierno, mi vida, mi muerte, mi sangre, mi deseo. Esta noche es mi cielo y sos mis estrellas, esta noche sos mi luna y yo el ocaso que te precede y te anuncia, esta noche me interno en el fuego de mi  rojo atardecer para despertarme repleto de tus aromas y dejarme mecer en la arrogancia de tu feminidad atroz.
Esta noche ya nada importa, esta noche ya llegó.



En sus mentes, corazones y manos, el amor se derrite para nutrir almas y alimentar sonrisas, háganle el amor a sus musas

sábado 14 de noviembre de 2009

Decimoctava Entrega

Tan acorralados entre su pasión deshecha y el deshilachado porvenir trunco y rabioso, los jinetes se miraron y decidieron que era momento, era lugar y era pertinente que las invoquen. Su poder los excede y sus caprichos las hacen inmanejables, pero son necesarias para salvar a este mundo de lo matemático y causal. Así fue que unieron sus manos y elevaron su espíritu hasta el cielo de los recuerdos y las ilusiones. Exigieron a las tormentas y los rayos, a los truenos y las ilusiones, al placer y los deseos que las traigan a la vida, que las hagan realidad. Una a una fueron apareciendo, tímidas pero rebeldes, hermosas en su despojo inmaterial y su realidad consumada. Le son desobedientes a la realidad misma, pasionales y empedernidas amantes del caos más absoluto, no son partícipes de causalidad alguna. En su pequeña alma de terciopelo yace la energía y la furia para desbarrancarlo todo, para terminarlo todo o para hacerlo todo realidad.

Aún así, todo depende de su descarriado deseo y de su capricho ultraterreno. Nada sucede si ellas no quieren.

He aquí lo sucedido

MUSA DESCARRIADA

Como si de un hilo pendiera y fuese a mí a quien esperaba, como si el manifiesto reelecto de mi pasión catártica me permitiera pensar y sentir, mi inspiración me apunta y dispara.

Preso de la ilusión mordaz y sujeto catastrófico del sentido anónimo de mi existir, caigo ensangrentado a los pies de la asesina entintada que me quema con una mirada maliciosa y placentera.

En un intento por reincorporar mi fisonomía fuera de éstas letras, en un intento por no ahogarme en el azul marino de mi pluma, tomo una bocanada de amor y riego el texto con palabras dulces.

Atónita me mira, veo en sus ojos el pavor que mi felina mirada le genera.

La tomé por asalto.

Le disparo mayúsculas hacia su vientre reiterado y masoquista; mayúsculas al vientre, minúsculas a la cabeza y un reguero de cursivas por todo su cuerpo.

Mi puntería es perfecta, mi pasión y el amor que derraman mis pistolas humeantes me hacen sentir inmortal. Soy la prosa y el verso que me van a vengar, soy un atardecer en boca de poetas que alumbran con palabras los destellos de mar.

Ella, en cambio, se desangra de voluntad y resigna la dulzura de sus mejillas. Egoísta hasta el final, se desliza sin darme siquiera una pizca de su desandar poético y malogrado.

Musa descarriada y pasional! Desde mi prisión literaria te sentencio y disfruto del dote jugoso de tu estúpida y egoísta timidez!

Maldigo tu nombre y me nutro de la miel con la que endulzas mis ideas, musa descarriada, te sentencio a ser mía y a que nos hagamos el amor sobre esta hoja blanca que nos espera y vaticina.


Que sea bienvenida la inspiración en sus mentes ávidas y no escatimen en la magia de su existir.

martes 27 de octubre de 2009

Decimoséptima Entrega

Exiliados, indefensos y descosidos de la trama de lo real, los jinetes emprendieron su viaje al centro de la entropía para llenar sus fuentes de placer, caos y displicencia. Partieron en un leve cabalgar sin prisa pero sin pausa, encomendados a las fauces de la tierra que deshace en sus mandibulas el peso del tiempo y sus mercaderes impunes.
Mientras partían, dieron vuelta sus cabezas para entregarle una mirada más al espanto de la rectitud, al reino de los colores desabridos y la infamia del saber, controlar y decidir. Se fueron a sus tierras mientras la dama de la razón reconstruía sus palacios de razonamientos vanos y desencadenaba las proporciones, las ecuaciones, la suma, la resta; la física newtoniana y el darwinismo obseno, plano e impotente.
Decidieron que todo eso podía tener solo tres colores:
El Negro: Su regalo para todos los mortales y el final seguro y pronto de sus desarrollos en prosa, verso y calumnia.
El Blanco: Por la desgracia de la dama impoluta, enfermiza e histérica que todo lo apaña en sus cálculos matemáticos de pacotilla, papel creppe y tergopol.
El azúl: Como el recuerdo de la tristeza que llora el universo aún por conocer y lo que tiene que someterse a la vara derecha y exacta de los malnacidos protectores de ese saber tan inútil como vano.

Se dieron vuelta y con aliento de fuego todo lo pintaron tan solo de tres colores en sus mentes:


BLACK & WHITE & BLUE

Tan solo son momentos los que definen mi existir, sí, son tan solo palabras las que pintan de rojo el horizonte de mi expulsión.

Me encuentro hoy por fuera.

Estoy por fuera y suspendido en la red caótica de mis infinitos deseos sin fines ni comienzos. Estoy suspendido porque no te encuentro en el alma de mis razonamientos acumulados. Anonadado, petrificado, aterrorizado y a sabiendas de que no existís parto en esta lid tan imposible como este amor en tiempos de cólera.

Parto con la idea de encontrarte, amarte y hacerte parte de mi misma carne dentro de la fantasía indisoluble de mis sueños.

Parto a buscar lo hermoso, parto a buscar eso que tanta falta me hace y que sé que no existe. Ya no me importa la utopía del amor en prosa, ya no me importa qué es lo que digan mis manos astutas y mi interior desahuciado, tan solo me importa poder ser feliz y deconstruír, destruir y volver a nacer en el terciopelo de ese mañana que me acuna, espero, con una sonrisa.

Parto.

Parto para no volver, parto porque sé que de aquel lado está la suerte y que el futuro carece de la ignorancia de este trunco presente. Parto porque no me siento más en este lugar, ni en aquel, ni en el de más allá. Parto porque sé que eso no se puede arreglar.

Me voy, entonces, sin más que un poco de gozo y esperanza; con el corazón que me rebalsa y las mariposas todas alborotadas que se escapan de mi boca y mis pupilas temerosas.

Me voy con el temblor del amanecer y desfallezco en las tierras del más allá, para que me bañe este mar, para que el aroma de las sales curiosas me llenen el alma y los pulmones de esa vida que tanto quiero y que solo puedo mirar desde fuera del escaparate.

Me voy y con esta mano los saludo y les deseo todo lo bueno que encuentren caminando a las orillas del lago de las ilusiones.

Me voy.

Llenos están mis pies de arena y de amor mi corazón, mi mente y mi alma. Todo eso es mío, solo mío.



martes 13 de octubre de 2009

Decimosexta Entrega

Me pica, me pica desde las extremidades al centro y desde el cuero cabelludo a los talones. Me pica y me rasco, lo hago más intenso... se siente tan pura la sangre que brota de mi piel entreabierta que mis ojos desorbitados deshacen el placer de la magnificencia por tan solo un poquito más. El sentido de la vertiginosidad con la que el mundo se presenta desbarranca en mi idea del todo para transformarse en una costilla de lo cósmico y caer de la rabia del azar como una catarata de consecuencias racionales malparidas. No, no elijo no rascarme, no elijo no vivirlo, elijo meterme entero en las fauces del porvenir porque de mis manos está forjado el futuro inquieto que me invita, me aterroriza y me fascina.

Lo siento crecer entre mis vísceras y mis neuronas, la efervescencia de la casualidad absoluta y el caos más atroz; es el futuro embadurnado hasta la nuca de presente que rompe con mis maldiciones y mi locura mientras yo... yo tan solo siento.

SIENTO

Ignorado, cortado, cercenado y reprimido, discriminado y terminado, ausente, ineficaz y amargo. Triste, valiente y cabizbajo, cavilante y solemne. Desgraciado y aturdido, atolondrado, lastimado y serio, indeciso, impaciente y desordenado, descerebrado y cambiante, ciclotímico y furioso. Enojado, perspicaz y prepotente, aislado y temeroso. Celoso. Molesto. Arruinado. Pasado de pasados y aturdido de presentes. Miro, palpito, escribo y muero, me desangro y mancho, sigo, sigo, no paro; miedo, angustia, sustos, pánico, caos, muerte, lágrimas, desilusión, frustración y muchedumbres, canciones, brisas, vientos y amores, ráfagas, desorden, minutos, segundos, horas de lluvias agridulces, negras y macabras. Busco, quiero, deseo, miro, mato, quiebro y arrastro, corto, robo, corro, muero. Horas de malgastados minutos, sensaciones que se chorrean de mis sentidos como si de esto se escaparan. Adjetivos, sustantivos y verbos extirpan, me vacían de todo aquello de lo que estoy lleno, me quitan lo que me sobra.

Como un desierto sin oasis,

como un sismo,

sentimientos encontrados en personas que me son ajenas,

como mirar,

como ser.

Palpito, sonrío, me desarmo, caigo, pateo, soy, amo, quiero, carezco, busco, dejo de sentir, vuelvo a caer y a morir en las aceras de la avenida de la nada.

nada.

nada.

nada.

nada.

nada.



Que el caos les de la bienvenida en el vientre de los aventurados y los ávidos. Que se despierte la suerte de una puta vez!

lunes 5 de octubre de 2009

Decimoquinta entrega

Los horizontes se estrellan en un mar de calumnias y todo se pone aún más frenético, la abundancia se duerme y la desdicha toma el lugar de la sabiduría para empaparnos de insuficiencias y desquicios. Si tan solo supieran, mortales, cuánto quema la ambición en boca de deseos y la falta en piel de la ignorancia y el anhelo! Si tan solo sintieran en su tersa piel las manos impunes del moribundo y la tristeza malograda del cavilante. Ah! Mortales! Si tan solo en sus manos pesara el azar del mundo y el caos reuniese las fuerzas para oscurecerlo todo de una vez!

Es porque soy un devoto de los astros brillantes del azar y sus consecuencias, que elijo escribirlo, todas y cada una de las veces.


ELIJO ESCRIBIRLO

El odio y la avaricia, el dolor y el miedo, el salto al vacío que me invita, el mundo que dejo solo por sentir las ráfagas bandidas del viento en mi rostro y la libertad completa de este momento.

El piso que se aproxima y mi corazón que repica con furia cada vez más y más, mis pómulos se tuercen y la realidad se acelera, todo se acelera y mi piel se quiere ir de mi carne; nadie quiere sentir ese impacto pero el miedo no me condena, puedo aún sentirme volar, libre, absoluto.

Y yo, yo sigo acá y elijo escribirlo y no vivirlo. Elijo volar en este universo y no hacerlo en realidad. El fantasma latente del suicidio y los minutos se repiten y apresuran entre sí para matarme.

Homicidio.

Muerto por el tiempo, ahogado en las redes de los segundos que aprietan y asfixian, que me deshacen.

Si, me deshacen y eso, eso me gusta mucho.



martes 22 de septiembre de 2009

Decimocuarta Entrega

Escabulliros, desapareced! Esconderos en el vientre del acólito más cercano para ser en boca de pasiones y destellos! Si, mortales, escapad de las manos incandescentes del porvenir puerco y la suerte chancha del destino rebalsado en sus maneras aformes. No le quiten un ojo de encima a la emoción y desháganse de la indiferencia.

Quiero ver mangas arremangadas y manos a la obra, mortales de antaño, quiero que su pasión haga los surcos en sus manos pecaminosas de labrar los campos de anhelos sin fin.

Aunque la oscuridad persiga, el azar, la suerte y la buenaventura son nuestros aliados.

Escabulliros, desaparced, esconderos y escapad!

El día se avecina, la oscuridad abraza y no suelta, depositensé en su vientre y sientan como lo oscuro pervierte hasta lo último de su existir.


LA OSCURIDAD QUE ABRAZA

Hoy la oscuridad abraza mi tersa alma que aún pena,

hoy la desfachatez cuelga de mi sonrisa y el miedo se esconde.

Hoy soy, pero en sombras,

hoy me niego a entregarme y a que me esposes,

me niego al ataúd y a la tumba.

Me niego al Sol y también a la Luna;

hoy me niego a todo y bajo mis cortinas a este mundo de infortunios.

Hoy quiero ser placer.

Hoy soy todo luz para que no quede nada,

hoy me quemo en el fuego interminable de mi inspiración, pero soy las cenizas de mis propias dudas.

Hoy pierdo la razón y me deshago de culpas, letra por letra me muero y agonizo en las tiernas carnes del maremoto que hoy soy.

Hoy mi vida apela en esta corte, a la implacabilidad absoluta de mi amor de tormentas.

Hoy el reposo es historia, ha llegado a su fin.

Hoy renazco entre nubes de humo y siluetas de óleo. Mis placeres despabilados de terrores se endulzan con mis sonrisas de canción y me plagan de las cofradías del mundo exterior.

Hoy el punto máximo soy yo. Soy toda la luz que refracta mi negro interior, soy toda la luz que no poseo, soy la morisqueta incierta que palpita la desilusión y el ruego sosegado de un tenue adiós.

Hoy el pulso del tiempo se posó en mí y me pidió perdón, es que lo agrio del sabor que me retuerce es aún su pavor que me espanta y es la culpa toda de aquello que destila mi reloj.

La vuelta y el atardecer de un sinsentido se desarrollan en el corazón de mi huracán, el complejo movimiento sinuoso de este cerdo malestar me odia y en mi corazón repican las campanas de una melodía tenue en razones y rica en sabidurías.

Siento el punto de ebullición de mi alma que se fracturó y también el peso colosal de esta duda atroz, es este mandato falto en sensatez el que rompe con la claridad que tanto me desagrada, pero que nutre a mi razón.

Hoy encadeno a mis impulsos bajo la estaca de la sensación, pienso dos veces y me quedo a mitad de las oraciones, en la irascibilidad que no encuentra contención.

Es el paraje desolado de la iracunda pasión que degrada y destruye los castillos que tanto tardé en forjar y que tan inútiles son.

Hoy siento sin saber, hoy quiero no pensar.

Hoy me tapo de negro y zarpo al más allá, hoy, hoy no me vas a encontrar...



De pie, de pie, de pie, siempre de pie, escondidos pero de pie.

sábado 19 de septiembre de 2009

Decimotercera Entrega

Todo explota, mortales, todo estalla de mil maneras y se escurre hacia el vientre del porvenir, para que la sabia madre naturaleza de a luz una multiforme marea de súbditos desdichados como nosotros. Así fue y así es que el caos no muere, el azar y la incertidumbre se escondieron bajo las rocas, al costado de la razón y bajo su falda, juntaron fuerzas y sumaron aliados para que los jinetes renazcan y acaben con todo esto que tanta fiaca da. Claro que no era tan simple, claro que darán batalla... lineal? Lejos de ser lineal, el mundo no es tan aburrido, tan simple y claro, eso es para los obtusos, mortales.

El caos junta agentes y son bienvenidos a unirse para desenmascarar a la razón infame, la lógica y el futuro perezoso. Así quedaremos, así somos, les presento a mi contraparte, mi amigo... el asesino en mí.

EL ASESINO EN MÍ

Cuánta agonía!

Cuántos deshechos vulgares en los que explota mi ira!

Cuánta destrucción, cuánta bronca!

Cuanto desastre vomito con lenguas de fuego!

Rebalso y salpico,

los mojo a todos de mis insuficiencias bárbaras

y me meto en el asesino que vive dentro de mí.

Salen mis garras y destruyen todo lo que en mi sobriez construyo con sudor y lágrimas.

Soy un alud,

una tempestad;

soy omnipotente y sordo,

solo escupo mierda…

…transformada en palabras.

Son momentos de transformación y de agudo dolor, es la adrenalina multiforme y desdichada que toma el poder, se sienta soberana en el trono y le declara la guerra a todos aquellos que estén cerca.

Soy el monstruo interino que desafía los mundanos,

soy el amor en ráfaga de desconsuelo y el desastre en su mejor expresión.

Soy el asesino despiadado de los tiempos impersonales,

de la virtualidad halada, del sabor sin tiempo.

El asesino en mí.


Que la pereza no les gane en la lid contra el sinsabor, salud y especias, picantes y vino.

miércoles 12 de agosto de 2009

Tus días están contados.

La existencia etérea de todas mis coartadas posibles se transformó en una realidad, eso me lleva tan solo a un lugar: la encrucijada.
Es un lugar donde el camino se bifurca, la razón desbarranca y el miedo acobarda hasta sentir el tiritar de los huesos pavorosos. Es el lugar en el cual me arrodillo y me desnudo, me desato y me desintegro, dejo de ser y me arrebato una a una todas esas cosas que me atribuyo cotidianamente en este mundo pegajoso al que llamo mío, pero que es tan solo una imagen holográfica a la que le di vida y un poco de amor.
La respiración se detiene, la bronca me deshace los pulmones y mis dientes se aprietan durante toda la extensión de mi mandíbula. Todo lo quiero romper y quisiera que el tiempo vaya de a saltos en vez de arrastrarse por este no-mundo mori-bundo.
El odio coagula y lo que odio está en mi interior, puedo sentir que mi sangre se seca y mis venas se abarrotan de pretextos inútiles que no hacen más que entorpecer la tormenta de mi prosa furibunda que habría de ele-varme, rele-varme y abra-zarme.

No puedo escaparme de mí y mis días están contados.


DRAGÓN DEL NO SOY

El camino se bifurca y delante de mí se erige un dragón andrajoso y cansado, un dragón usado y de pacotilla, una espeluznante criatura de segunda mano con ojos del color del infierno y una mirada escalofriante.

Delante de mí el camino se bifurca y se muere. La raíz de los miedos y lo macabro y la oscuridad más profunda se encienden desde los ojos de mi dragón; todo esto me enfrasca en mis indecencias y me encierra en mi pudor.

Es mi dragón del no puedo, es mi mundo del no soy.

Es mi bestia cansada y aturdida, aburrida y meditabunda, es el perenne dictador fascista de mis limitaciones y de mi no–mundo – mori-bundo.

Es el dragón del no es, es MI dragón del no es, no me deja, no soy quien no soy porque él me deshace para que no lo sea. Muero en tus garras andrajosas una y otra vez, me estrello como un bólido esperanzado contra el vientre de tu desazón, caigo en pedazos desde tu mandíbula descorazonada, y alimento tu sonrisa barata y trillada. Oh si solo pudiera matarte!! ASESINARTE, sacarte de mi mente y de mis fronteras, si solo pudiera asirte y arrastrarte por el asfalto hasta solo quedarme con tus huesos en mis manos. Si este mundo ególatra y puerco me dejara estrechar las manos hacia tu cuello, oh! dragón asesino y despiadado, hoy te sentencio... tus días están contados!



La turbulencia no termina, mi cabeza no se calma, mis ojos no duermen y mi ambición persiste.


Tus días están contados.


jueves 30 de julio de 2009

Decimosegunda Entrega

Sollozando el invierno de la soledad y con la ropa hecha harapos levantó ella su garra contra el ocaso inminente y se encendió como el sol al romper el alba. Los jinetes se dieron vuelta para mirarla y ya era demasiado tarde.
El caos fue el primero en sufrir el embiste y cayó de su caballo con su sonrisa todavía portada en su rostro. Su cetro se deshizo y en su cuello se clavaron las luces de la razón que se niega a perecer.
El azar que vió lo que sucedía intentó romper la línea lógica con un aullido de infratumba mientras las luces lo atravesaban para romper en él la entropía que tan fuerte lo hacía.
El malentendido miró aturdido y mil voces sacudieron su calvario para que se le clave la certeza en el medio del pecho. Traicionado, enredado en sí mismo cabalgó boca abajo en su caballo cansado hacia la planicie sin fin.
Por último el fallido intentó una maniobra imposible para poder escapar y camuflarse en las ropas de lo lineal y la intención. Preso de sus intrincados pasos quebró dos huesos de su cuerpo y fue penalizado a la penitencia de la verdad sin vueltas.

El caos fue arrasado por la luz de la dama moribunda y fueron todos condenados a un imperio de razonamientos acumulados y conclusiones lógicas, linealidad y causalidad.

El error quedó latente, la batalla sigue... yo no puedo más que aportar, mortales.

MI TENUE LUZ (agónica)

Esta es mi tenue, mi tenue luz agónica que me acompaña y me acusa en las noches, es la que mece la cuna insomne del penitente, del siempre inquisidor nocturno que todo lo baña, que todo lo quiere, que necesita adueñarse de las letras que el viento trae, que el viento muestra y posee en su infinita sabiduría.

Esta es la compañía de mis garras y colmillos, esta es mi titilante alma que lucha por su supremacía en la totalidad, en el todo, en la nada que no está, que se deshace entre las pezuñas de mis producciones literarias y de las magnificencias ausentes.

Es la débil barrera que me separa del exterior, mi tenue vestido de estrellas con galardón lunar que me adorna la osamenta.



Que el vacío no los abunde y el corazón los guíe.

lunes 29 de junio de 2009

Decimoprimera Entrega

No se confundan mortales, la paz no abunda, la paz no sobra. No confundan el momento pleno con la desidia de nuestro mundo: lo paulatino y lo placentero comparten meras letras, el resto es pura distinción. No confundan las cadenas del azar en el cuello de la razón y la invasión del caos. El apocalipsis cabalga, pero no vuela. Tanto es así que los jinetes arribaron con bizarría y dejaron por debajo de sus toscas figuras un mundo desfigurado y ausente, con su dama llorando las indecencias de su imperio finito en la puesta del Sol.

Para que no se confundan, mortales, la decimoprimera entrega hace uso de las palabras para envalentonarse hacia el ocaso.


ELLOS

Varían, mutan, quieren, transforman, salen, matan, mueren, son, están, se van pero vuelven, aman, odian pero evolucionan, se elevan para no caer, pero aterrizan y despegan una vez más. Son para no estar, porque mientras somos no estamos, pero quieren estar para dejar de ser. Se convierten y desangran, salen de capullos y se hacen flores, pétalos, néctar, colores y aromas. Se destiñen en abejas clandestinas y ladronas de azúcares. Forman colmenas y designan reinas, matan, matan, matan, pican y mueren; agua, sangre, sudor, leche, azúcar, sal y polen. Moretones, se revuelcan, saltan, gritan, se mueven, se retuercen del dolor y lloran, gritan desesperados, gritan apasionados, gritan de placer, gritan de alegría, enfermos, enfermos, enfermos y engendrados en la mugre misma. Salen, rezan, lloran, oran, trabajan, despiertan, mueven, vuelven, caminan, pagan, cobran, salen, vuelven, salen, salen, salen y miran, acarician el futuro pecaminoso y lo acunan entre sus vientres vagabundos de emociones. Aman, quieren, desean, desembocan en partes nunca conocidas y se meten en los rincones de la muerte maldita y mortecina que se va con la mañana. Amanecen sin dormir, amanecen entre pantallas y palabras, entre nociones vagas de ideas que son furtivas, entre estridencias y terribles ausencias, entre el gusto y el dolor, entre lo franco y lo mentiroso, entre mi vida y la tuya. Quieren, quieren con toda el alma, añoran, esperan, pero no van, no buscan. Se suicidan de paqueterías baratas, pero renacen desde las musas fugaces de la noche que se hace día, del día que mata con luz, que no esconde, que muestra. Titilan, marean, alternan su albor y ocaso, no duermen pero escriben, no escriben pero trabajan, no trabajan pero comen, comen como desgraciados cerdos hambrientos y sedientos, malditos. Se llenan de emoción, de comida, de bebida. Llenos de alcohol sacan conclusiones maltrechas de momentos que no son.

Alcohol y Muerte.

Ellos, nosotros, los demás y todos ustedes. Somos para no estar, porque cuando estamos no somos, pero queremos ser? Estemos, por favor, estemos para no tener que ser, por lo menos hasta que amanezca, no quiero ser, quiero estar.



Cuidensé del flujo del tiempo, no toma prisioneros ni perdona disidencias.


martes 16 de junio de 2009

Décima Entrega

Así es que el mundo fue de ellos y en sus manos ruínes el sueño se deshizo como cenizas entre las ráfagas de la razón. El caos, el azar, el malentendido y el fallido: los cuatro jinetes del ocaso! La dama, maniatada entre las manos de los ángeles, gritó para que la iluminación de su positivismo rabioso pueda deslumbrar el infinito progreso y provocó la risa general. Es que en los campos del sentir y las aguas del placer nada se compara con la sensación y el amor es soberano en la lid falta de conciencia y rebalsada de rebeldía. Es que la prosperidad está embadurnada de pies a cabeza de adolescencia, de pasión y perdida entre las fauces inmundas de la incertidumbre que es tan bien recibida.

Esta vez es todo luz y tiene una pizca de sal, quizás un poco de orégano y una cucharada de mi paz interior. Espero disfruten la décima entrega.


THE DARK SIDE OF THE MOON

Surgen así, despacio, casi que se deslizan y me cubren; me abrigan el alma acalambrada de espasmos, me cuidan y me callan...

-shhhh shhhhh, ya está, ya está...

…me siento un pequeño en brazos de su madre y es la vida misma la que me corre ese mechón de mis cachetes rozagantes mientras afianza nuestro pacto y me mece en la cuna de mi propio entendimiento.

Detrás de ella, se asoma por su hombro la cara sonriente del Destino complaciente que me sonríe mientras la abraza. Siento paz, siento amor, siento el respeto mismo por la existencia de todos nosotros. Mi corazón y mi espíritu son un acontecer cósmico y maravilloso en esta noche que se despliega y me aturde de la dulzura con la que me eleva de esta silla pegajosa.

Mi mundo despega, mis pies dejan el piso y los brazos que hoy me acunaban me miran y me entienden, me sonríen y me ven volar hacia ese cielo estrellado de aventuras y oportunidades. Siento el embelesamiento de las estrellas eternas de mi querer fragmentado y la orquesta revienta en orgásmico estribillo de clarinetes y violines... le estoy haciendo el amor a la vida misma! al placer que me envuelve como la magia del desierto, que me llena las ilusiones y me da los colores de mis párpados cerrados. Que me deja amar y querer sin la violencia del desande pulsional y egoísta de mis sentidos abrumadores y despiadados. LA VIDA ME REGALA LA FACULTAD DE AMAR! y eso me hace feliz.

Le estoy haciendo el amor a la constelación más hermosa de la galaxia entera y entre la flor de sus pechos encuentro el sabor de lo inmoral, entre sus piernas está la dulzura universal del cariño y de su cuello puedo robar el aroma de la paz que es infinita, es total.

Estoy embelesado, enamorado, sustraído y desbordado. Me siento a mí y dentro mío, siento la vida y el amor en prosa. Este robo emocional me desintegra; concluyo en el lado oscuro de la luna, me abrazo y lloro la emoción del universo desnudo y de mis pies descalzos. Con ellos siento. Lo siento todo. Lo quiero todo. Que me nutra la totalidad y me invada el deseo.

PAZ.



Que la monotonía deje sus almas y se deshagan de la rutina, salud!

martes 12 de mayo de 2009

Novena Entrega

Y la peste y la calamidad y el desconsuelo colectivo. El capitalismo, la sal y el cáncer, las secuelas de la pandemia y el orígen del suicidio. La separación y el desinterés, la evolución del acuerdo y el sinfin de las razones que cuelgan como margaritas de los tallos. Si les digo, mortales, que nada los detiene, es porque de ellos se plaga el aire y el existir se torna mohoso de calumnias y confusiones.
Así fue que siguieron los hacendosos y los cuidados, los obsesivos y los intranquilos, los culpables y los teóricos y estos últimos fueron condenados al error eterno. Se sentaron por sobre las cabezas de los crueles y sus alas destruyeron la moral de los cariñosos y los sabios. Pervirtieron con su túnica a los únicos y los fanáticos para desnudar con tan solo la mirada a las hermosas y las ariscas.

Con ustedes y derritiéndose de la punta de mis dedos, la novena entrega y todo su esplendor... tomen un trago y disfrutenlá.


INMORTAL

Hoy podría sumergirme en este universo literario de amores y elocuencias, de susurros y secretos, de sales y mares, de los perfumes que se pierden y se mueven en la noche que baña y se deshace en mi paladar de infinitos sabores y amabilidades.

Hoy podría cantarle a la Luna y rezarle al miedo que mi vida es aquello que los sueños tejen y la pasión marca, podría mentirle al corazón y al alma, entintarlo todo con imaginación y desparpajo, con vehemencia y placer, con amor y sabiduría. Podría embaucar al destino y apropiarme del tiempo, el futuro y el pasado morirían en mis manos y mis labios cubrirían el mundo de mi propia existencia.

Hoy quiero la vida en mis manos y el placer que se deshaga entre mis pezuñas de sucia bestia. Quiero que mis cochinadas pinten de audacia esta noche gélida y desabrida, quiero maltratar el estrellado velo de mi amante nocturna para desvestir a la noche de su oscura piel. Embellecerte y de a besos, encariñarme y acariciarte las llagas de lo inmoral con mis dedos de seda. Quiero fundirme sin pensarlo con la luna tímida y reservada para enamorarte de mis inconciencias y mundanos deseos.

Hoy quiero entregarme y entregarte, sin más, mi corazón púrpura y quedarme vacío entre las criaturas que habitan la parca realidad nocturna y desilusionada. Quiero camuflarme entre los deformes que engendra la oscura dama de las horas sin Sol. Quiero que el sueño no me maniate la vida entre sogas y horcas, quiero que la mórbida ilusión que se escapa de mi fisonomía ascienda hasta los cielos y reviente en los mil colores del amor y de la locura, de la muerte, de la pasión. De una noche desvelada, trascendida, resucitada y ausente. De las mil oscuridades y de todos los rayos, de todos los truenos y la tormenta despiadada de mi inspiración ausente, reticente y demandante.

Quiero que en mí, en mi sombra y su arrabal, en mi canto y su imaginación, en los acordes que se desprenden de esta suave brisa, se encuentre lo que busco y que mi mirada se pierda en un sinfín de inspiradas muertes sucesivas.

Quiero ser mutilado por la indecencia de este suspirar pronto y casi ajeno, quiero que se lleve este pedazo de mí rutilante, espléndido e inmortal.



Que todos ustedes sean bienvenidos al azar y la buenaventura!

viernes 24 de abril de 2009

Octava Entrega

Todo se tiñó de blanco y del cielo bajaron los ángeles pregonando el fin del mundo tal y como lo conocemos. Bajaron con trompetas y con guirnaldas, cantando y coreando el final de los días y el deceso de la razón. Tomaron la realidad por el cuello y la hundieron en el fango de lo imposible; sumergieron las ideas en el ácido de lo material para extirparle las almas a los imposibles y a los cómodos, luego siguieron los malvados y los atrevidos y a éstos les brotó pus de las orejas. Una vez que terminaron con todo esto se dedicaron a mecerse como vagabundos entre las tierras de este castigado mundo.

Nada los detiene mortales, creanme.

Y... esto no pasa rápido, esto no es un juego, tampoco lo es la octava entrega, agarrensé fuerte y besensé profundo, pues está todo en sus manos.


TEJIENDO ANHELOS

Sin mencionar a los dioses, sin inferir las tormentas ni evitar los desagravios, sin ponerle barreras a las calamidades ni dejar de hundirme en el agujero interior.

Sin halagos ni presiones, sin amor ni locura, sin gloria ni orgullo, embutido en el desparpajo mismo de mis maneras que suenan, resuenan y recontra suenan en mi mundo.

Sin acercarme a la solución ni perderme entre los problemas, no quiero dejar de jugar con esta madeja de lana que tanta satisfacción me da. No quiero luz, claridad, ni amor, solo quiero jugar, solo y con todo esto, pero solo.

Alguna vez, el tiempo perdido en su meseta solitaria y desenamorada me dijo que debía desenredar y tejer, tejerme un futuro con lo que el azar me proveía.

Alguna vez por ahí, a la vuelta de alguna noche, en la barra de un sucio bar, me lo encontré a Lucifer llorando las penas ensangrentadas y chamuscadas de un amor que no le funcionó y que se derramaba como lava de sus ojos incandescentes; pero aún en su derruida apariencia no dejaba la maldad en sus infiernos! No! Lo traía todo a la tierra llorando los reveses con lágrimas angelicales y perversas, dejándolo todo sobre esa sucia mesa de bar! Así estaba él, perdido en la marea de las conclusiones y sentado de mala manera, no podía sino exclamar al aire viciado y escaso que todo lo que quería era llenarse del amor que le faltaba, que no quería ser más un juguete del odio reprimido en las llamas infernales.

Al encontrarme ante esta escena, no pude más jugar solo con mi madeja de lana, no me pude sacar de la retina la desfigurada expresión del rostro de el Príncipe de las Tinieblas y definitivamente no me llenaba más tan solo moverla de lado a lado, no podía tan solo dejarla entre mis pezuñas, necesitaba algo más, necesitaba más de esto.

Y así fue que sucedió.

De repente y sin aviso me puse a trabajar en construir, en deshacer esa madejita para de verdad poder crear algo y hacerlo a mi manera, para que me llene los poros y estalle en mis placeres, plasmar mi especie en eso y desaparecer, volar y morir en el hecho de hacer. A trasmano de la razón y al revés de la lógica, todo empezó a funcionar. Los engranajes oxidados de mi maquina de amar se pusieron nuevamente en movimiento. Endemoniado, Lucifer se levantaba para pedirme una ronda de festejo, el mundo se tiñó de un millón de colores de celebración y todos se admiraron y cantaron por el amor de aquel que desteje y teje para construir con sus propias manos aquello que tanto anhela.




Espero que la mirada de Lucifer los haya iluminado, mortales. Salud!

martes 21 de abril de 2009

Séptima Entrega

Uf! Mortales! Si tan solo les contase lo que viene en el espectáculo mórbido de las verdades frías! Si tan solo supieran del poder que conlleva esta séptima entrega en sus garras impías y su prosa infame! Sabe al desconcierto del Caos, al cariño del azar, mortales, la siempre bienvenida suerte vestida del negro y el blanco que la hacen ser la deidad de lo imposible!

Sin más, tomensé de los apoya brazos y sientan cómo se abren las puertas para ver la luz blanca... la séptima entrega:

TERAPIA INTENSIVA

Sala de emergencias, me desangro, un golpe detrás de mi cabeza, la camilla abre la puerta, ya no veo, no veo qué es lo que pasa, es que todo va demasiado rápido. Se me va, se va la vida y el mundo, se escurren de mis manos y se deshace en mi impaciencia, se fibrila la ignorancia forzada y el quirófano de mi mutismo que me interna y me da un infarto justo en el punto culmine de la tristeza.

En mi brazo, la aguja me alimenta de vida líquida que no llena el espacio vacío, me alimentan el alma pero se me desangra de amor el corazón y sufro, me muero, me siento ir para no volver.

Las luces son cegadoras y este señor de barbijo que me habla, no le entiendo, no le contesto. La sangre que se abarrota en mi pecho y se escapa de mi corazón roto para llenarme de angustia y explotar en boca de mis recuerdos. Los mancho a todos y todo lo inundo con pedazos de la insuficiencia estrellada de la vida que circula por mis venas y se escapa por mi vientre desanudado.

Todos corren y gritan, me miran y me hablan, se que todos quieren que viva, se que todos quieren resucitar este cuerpo moribundo, pero uno de mis pies está en la tierra de Ares y no muy decidido a volver.

Siento otro pinchazo y se me revuelven las tripas atrincheradas en mi vientre, mi cuerpo entero batalla contra esto, siento las corridas a mi alrededor y la fauna salvaje de los deseos inconclusos se escapa y me libera de las cadenas mortuorias. Me convulsiono, siento que algo me quema las venas y se me acalambran los músculos que profesan el amor. Me deshago en la ternura que nace y muere en mí, me deshago en lo que no puede dejar mi sistema. Da vueltas y más vueltas por mi cuerpo y me quema a la velocidad de la luz, pero no, no sale.

Estoy a punto de explotar, mi cuerpo hierve, me quemo en mi propio circuito porque no se resuelve, no escapa. Mis órganos alborotados se desacomodan y mis posiciones defensivas quedan al descubierto en el asalto de la agonía bandida, destructiva. Está cargada de eso que me quema la carne y me tatúa aunque yo no lo quiera, que me quema la piel del ansia imposible de frenar, avasalladora y desarticulante.

Último recurso, todo se despeja y escucho las partes que se tocan. Estoy listo para irme, listo para dejarlo todo aquí, en esta sala, mi vida y mis sueños, todo se escapó, no está, no queda nada en mí, pero ellos aún lo intentan.


Siento el primer choque,


mi cuerpo que salta y vuelve, el pecho me quema, pero mis manos se resbalan de la cornisa, no me queda más sangre para empujar este amor de vuelta al mundo, no me quedan fuerzas para encauzar mis órganos y venas de vuelta a la lucha.


Segundo impacto,


quema más todavía y mis ojos se abren estrepitosamente, por un momento quedo suspendido en el aire, mi cuerpo no pesa, mi vida lo está dejando, se está marchitando la flor, deshojando el árbol, se me muere de las hojas al tallo y me seco por dentro.


Tercer intento,


y crece la desesperación a mi alrededor. Mi boca se abre y mis músculos entumecidos se contraen y luego explotan en un espasmo que me recorre y me libera. Sigo en debate, sigo en medio de la encrucijada: un pie adentro y todo mi cuerpo afuera.

Es el suave hilo de la ilusión el que me une a éste mundo, aunque tengo el cuerpo mutilado y me sangra el alma de ausencias rotundas, aunque no me queden fuerzas, es este hilo casi mágico el que me mantiene dentro de esta vida. Me aferro a él con todas mis ansias y mi angustia, con el poder de esta tristeza maniatada y confundida que está pronta a estallar. Me siento lleno de lo multiforme de esto que me debate, pero con la llama de la esperanza avivando el fuego que llena mi caldera y mueve el motor de mis órganos que regulariza el pulso.

Abro los ojos, ahora es todo blanco. No sé si me morí, o si tan solo fue el intento de sustraerme de vos, el golpe violento y tus infernales garras incandescentes en mi cuello y mi piel.

Mi cuerpo yace dormido, magullado por la pelea reciente, pero mi mente, el amor, la dulzura latente, el corazón añorante y el placer que te aguarda no descansan, ellos no duermen. Es a ésta soledad tortuosa y espeluznante que odian y a quien le declaran la guerra en revolución sangrienta para destronarla. Pero mi sonrisa no amanece y no soy más que un retazo desabrido. Sin mi sonrisa, mi sol se apaga. No soy nada sin mi albor y este ocaso me inunda y sus mantos oscuros y espesos no me dejan respirar.

Aunque el tiempo se está meciendo en las infinitas tierras de mis anhelos despojados y sopla el viento inerte de esos recuerdos que se mueren, mi tronco es duro, mi tierra fértil y mi semilla demasiado testaruda.

Otoño, invierno y desamor que no pueden conmigo, no pueden con mi equipo de doctores, no pueden contra nosotros, pero me dejan en terapia intensiva, en la antesala de la muerte.


Estoy postrado y hundido, atado, tullido y completamente desquiciado. Pero aún estoy aquí.



Espero hayan disfrutado de estas letras traviesas y sentidas, salud compadres!


viernes 3 de abril de 2009

Sexta Entrega

Y ustedes piensan lo mismo que yo, mortales? YA NO HAY PAZ! No hay rincones que no hayan sido pervertidos por la furibunda indecencia y su descuidado séquito! Pero entonces, qué hay por hacer?

La sexta entrega es en un formato distinto, pero conlleva la marca maldita de los acólitos.

DONDE HAY UN COMIENZO (en verso)

Donde hay un comienzo

siempre hay un final,

donde hoy estoy

capaz nunca volveré a estar.

Pero en la panza revuelta,

angurrienta,

de mi destino goloso y chancho,

puedo delimitar el sentido de mi pasión.

Tejiendo sueños con la aguja de la ilusión,

pincho atardeceres y los desangro de amor.

Maldigo y me acobardo ante este sinsabor,

me agazapo y siento con pavor,

dejo de hablar y me escondo en yo,

quiero sin cesar y desgarro el mundo antes de bajar.

Tramito el suicidio sin probar,

porque nada de esto me puede matar,

porque escribo,

escribo sin cesar,

puta vida, para terminarme,

tenés que hacer mucho más...



Muchísimo más!


miércoles 1 de abril de 2009

Quinta Entrega

Todo el imperio sería nuestro bajo el manto nocturno de los endemoniados alaridos de ultratumba y en la punta de una corchea nos moriríamos bajo el agua que nos circunda y nos invita con las fauces abiertas y relamiendosé la saciedad con nuestras mentes. Claro, mortales! no hay vuelta atrás! La lluvia nada lo perdona, la lluvia todo lo quiere y todo lo pervierte, no tiene recatos ni escatima en virtudes, es todo suyo y su poder es infinito.

En homenaje, la quinta entrega:

YA NO HAY

Escucho los ruidos nocturnos de la extrañeza y siento crecer el poderío aún infinito de eso que no está, que a simple vista no se ve, pero me invita con sus dedos congelados a descender.

Me sumerjo para navegar en secretos y pasadizos que conducen a dulces sueños que me asaltan despierto y me acurrucan en el rincón de la inconciencia y el desorden. Me arrastran hacia el terreno de la holgazanería y el derroche de mis metas inconclusas y mi agrio paladar chinchudo de matices horribles y de sencillez acobardada.

Todo rebalsa desde la punta de mi lengua, baja por mis labios y recorre entero mi cuerpo, para morir en la levedad de esta brisa veraniega e impune que se escapa airosa tras adueñarse y matar mi mundo de caricias y desidia.

La quietud, la calma, la docilidad del aire que se aventura por las maderas de la persiana; la sigilosa vanidad de las ráfagas que inundan mi habitación; el perfume anterior a la lluvia y el dulce olor al caos incipiente. El azar mismo con el que cae el llanto de infantes de ángel que recién aprenden que la tristeza es dulzura, que el viento es el mensajero de los deseos inconclusos de los nocturnos, de los desvelados, de aquellos que nos nutrimos del frenesí literario de la elevación noctámbula. Todo esto nos forma, forma nuestro propio llanto desesperado pero inocuo, relegado, azotado por los rayos y los truenos de los placeres terrenales a los que nos avocamos al sentir ese sollozo de cristal que baña las tierras y los cuerpos sin distinción ni respeto alguno.

Nos sumergimos.

Nos quedamos.

Estamos en las planicies subacuáticas del pensamiento anochecido.

Acá dentro brasas arden cada vez más.

Siento que me queman y estallan, me dejan atónito y no me resuelvo, estoy perplejo ante mi incongruencia con todo esto. Se mojaron mis plumas oscuras y ya no lloro ni derrocho mi propio acontecer sobre textos áridos y despatarrados, no se qué es lo que ocurre, es que ya no me baña ni el futuro, ni el destino, ni el azar. Es como si no me deslizara por sobre las olas volcánicas de esta inspiración fugaz, tan efímera como bienvenida.

La lluvia acrecienta su poder y las gotas resuenan como balas, como misiles del más allá, chocan y se deslizan, matan, mueren, quieren, odian; se desenvuelven de magulladuras y se escapan de las superficies.

Las gotas ruedan, ruedan sin cesar, por aquí y por allá, para ellas no hay futuro, no hay tiempo, ni descanso, ellas tampoco tienen destino.

Para nosotros ya no hay paz.



Salud a ustedes y sus ávidas mentes.


lunes 23 de marzo de 2009

Cuarta Entrega

Mortales! Vean pues ustedes cómo el despliegue de la magnificencia más etérea y fascinante se hace humo entre nuestro mundo y el de Morfeo. Para quellos de nosotros que comprometemos nuestro cuerpo al insomnio desesperante y el desparpajo magnífico de las horas sin sueño, él es ante todo, un aliado en tiempos de absoluta miseria, con su paciencia y su néctar le hacemos el amor a las noches de seda que se nos proponen súbitas y escandalosas.

Hacia Morfeo, en esta forma poco particular... la cuarta entrega


MORFEO! (en súplica)

Todos se han dormido, todos yacen y se hunden en la estela gramatical de la Supernova que amenaza con arrasar este mundo. Todos se han ido y los reclama la suavidad del canto de sirenas con que mi reino acuático intenta engrosarse desde la superficie y hasta el abismo interior. Todos se han ido con la mente llena de primaveras y flores que regalarle a un destino pagano, promiscuo e indecente. Todos portan la sonrisa de la ilusión y el desparpajo matutino que se desenvuelve en el desahogo de sus ronquidos dulces. Así es que yo también, de cuclillas ante tu tribunal infame, sin misericordias ni amor, de rodillas y ante tu orgullo, me someto y me pierdo entre las piernas del destino de infortunios para adormecerme sobre su cálido vientre.


Morfeo! grito sin cesar, a tu mundo van! en caravana y repletos de cándidos deseos y manuscritos inconclusos!

Morfeo! Trata bien a mis aliados y cuida de su carne ante el desmorone de este tiempo paulatino, lento y desfachatado.

Morfeo! no defraudes mi amor o mis versos, rompe con suavidad e ímpetu la desidia de su mundo repetido, el desande acuoso, galáctico y desahuciado del pesimismo atroz de sus imágenes en el campo de la ilusión.

Ah! Morfeo! te encargo que los vueles, los subas, los enamores y los calmes, los llenes y los ames, deja que hagan el amor con tus absolutas carnes y copulen con desenfreno contigo y la pasión deshecha en prosa que hoy compone esta súplica.

No nos dejes, ni a ellos, ni a mí...


Cómo puedes, deidad engreída, obviar el llanto y la súplica de los mortales!? Quién engrosa las filas de la ilusión en el campo onírico de tu corazón? Es que ya no te importa sentirnos que flotamos y pululamos tu espacio divino? Odiaría creer que ya no tienes en tu vientre espacio para mí, que ya no puedo hundirme en los placeres de tu don.

Morfeo! quiero envolverme en la capa mágica de tu sabor y que me lleves al paladar de tu ilusión. DIOS! déjame en tus brazos dormir y morir en PAZ!


Quiero dormir, por favor... por favor, Morfeo, quiero dormir... por favor...




Espero haya sido para el beneficio de sus mentes y desestabilice su espíritu para desperarles el hambre de un poco más. Salud!


martes 17 de marzo de 2009

Tercera entrega

Una vez que la magia nocturna despliega sus formas etéreas y los envuelve con su fragancia inolvidable, ya nada puede quitarles lo vivido de encima, su cuerpo mismo es testigo y portador de la marca imborrable de lo nocturno y lo pecaminoso, la lujuria que llueve con azar es la que a todos nos mancha, salpica y deshace... siéntanlo mortales!

Esta próxima propuesta es un poco menos ortodoxa, no por ello menos contundente, aún así contiene de las visceras del inframundo y se nutre del ácido que moja las laderas y el aparato reproductor de esta vertiente cósmica y pervertida.


DESPERTÉ?

Y así fue que me desperté, me desperté y tenía un sueño que no había soñado aún. Estaba sólo y vagabundo entre mis manos frías y entumecidas. Giraba y pululaba con su estela de emociones, brillaba en el frío urbano, brillaba en mi soledad y en la ausencia de toda conciencia. Brillaba en la astucia y en el despilfarro, en el entusiasmo y en las engalanadas aristas de esa imaginación jugosa e incandescente que en él se concentra y esparce. Brillaba como si no le importase nada más que su juguetón acontecer. Pero si eras tan hermoso, sueño mío! Cómo me dedicabas esas miradas tan llenas de tu propio ser que desbordaban mis sentidos y mi corazón! Qué sería de mí sin tu divertida desfachatez, y cómo podría yo romper con todo esto sin la maravilla de tu sabor!? Es que creo en ti, creo en tu osadía y en la rebeldía de la noche ante la luz del día. Creo que el imperio de lo oscuro no es finito, sino que vive en mi interior, en mis ideas, en mis pensamientos, en mis creencias, es el manto oscuro y delgado que me cubre y me arropa.

Entonces sentí que me adormecía justo en el núcleo de su brillo, me despedí de mi mundo y me deslicé definitivamente en eso que aún no había de ser. Con un pié en la ilusión y otro en la correntada creadora de lo inconsciente, me encontré bajo la cascada misma de la imaginación. Que bien se sentía la sabia dulce que chorreaba en mis labios la armonía convulsionada de mi mundo de colores! Que delicia podía ser acobardarme y adentrarme en el espectro de lo que no he soñado aún! Cuánta fuerza, cuanto amor, cuanto poder que sentían mis manos infames en ese territorio que me era prohibido.

Y así fue que empapado me desperté, soñando aquel sueño que no había de soñar aún.



Espero haya sido para el placer de sus fauces y que éstas no se entumezcan con el poder de aquello que hoy nace de este capullo.


lunes 16 de marzo de 2009

Segunda Entrega

Ah! Mortales! Lo disfrutaron? mmm es el placer del descenso, es el fuego mismo del fin de los tiempos! Sintieron cómo desde abajo los invadía el placer de liberarse de las ataduras carnales y terrenales? Diganmé que sintieron la picardía del acólito que los llevaba por ese desande inmortal por las planicies subterráneas del mundo de Lucifer!

Bueno, espero que estén cómodos, ahora se viene una entrega un tanto más plácida pero no por eso menos candente. Agarrensé de los apoyabrazos y dejensé invadir, dejen que la seducción de las letras desamanecidas endulce y corrompa vuestro gusto.

La segunda entrega es un hecho:

ESTA NOCHE (ya llegó)

Esta noche mi cama será el cielo, esta noche todo el fuego se endulza y es todo puro. Esta noche te poseo físicamente y te inundo de mis maneras, te elevo y te transformo, te saco la ropa y una sonrisa, me convierto en el ángel que va a derramar en tu piel la locura de mi boca celestial e ingenua; te voy a buscar desde las alturas a los avernos para que estés endiablada y comulgues con mi fuego.

Voy a fundir esta noche, y en vos, el cielo de mis caricias y la infernal envoltura de mi deseo sexual ilimitado. Voy a soltar mi manantial para llenarte el cauce, para rebalsarte de mí y después evaporarme, condensarme y llover en tu alma en gotas de pasión. Para que ya no puedas negarte. Será el diluvio universal de mis besos el que te convenza de que mi estrella sos vos en esta noche, que mi luna y mi luz iluminan esos ojos que me miran y tiritan en esta tormenta.

Intempestuoso, poderoso, multiforme, soy cada gota que de mí te llena, soy todo el fuego que te quema y también la caricia que te sana. Soy el que explota, el que se retuerce, el que tus suspiros roba, el que corta tu respiración y el causante de tus dulces gemidos. Soy el que habla con tu cuerpo jadeante el lenguaje del amor, el que posee el vocabulario de expresiones físicas, perversas, dulces, interminables; soy el que se convierte y transforma para recorrerte.

Esta noche soy yo y es mi cielo, mi infierno, mi vida, mi muerte, mi sangre, mi deseo. Esta noche es mi cielo y sos mis estrellas, esta noche sos mi luna y yo el ocaso que te precede y te anuncia, esta noche me interno en el fuego de mi rojo atardecer para despertarme repleto de tus aromas y dejarme mecer en la arrogancia de tu feminidad atroz.

Esta noche ya nada importa, esta noche ya llegó.





Espero lo hayan disfrutado, mortales, será hasta la próxima, buena suerte y una copa de buen vino para todos ustedes!

sábado 14 de marzo de 2009

Primera entrega

Están todos cómodos? Las sillas se entumecen con el contacto humano y lubrican su entrepierna con la sangre que palpita en todos sus corazones, dennos el gusto y quédense para que la dulce adrenalina nos fascine y nos satisfaga en estas noches de naufragios poéticos y emociones desabridas.

Sin más demoras, sin más preámbulos, la primer entrega, espero la disfruten!


UNA NOCHE EN EL INFIERNO

Me carcome la aceleración y el desastre me inunda como un río furibundo, me deshace en manantiales de dudas letales y pedazos de mí se hunden en el misterio que se lleva esta noche atroz. Me quemo vivo en la hoguera de mis propias vanidades y soy la presa fácil de los fantasmas de mis inseguridades, cazadores furtivos de mi bella voluntad durmiente que me deshacen con sus mandíbulas y disfrutan de cómo mi sangre cae de sus maquiavélicas sonrisas. Es como si fuese el jugo de mi desazón acumulada el que cae en una noche como esta, que se ocupa de enterrarme de cara en el fango del pantano más inmundo que esta realidad oscura me presenta. Como lodo y me nutro de las porquerías que en este barro viscoso se pasean por mi dentadura, me muero de a poco y me adentro en un palacio para mis parásitos. Ahí dentro, en posición fetal, me enfrento a mí mismo, a mi sucia y perseguida imagen putrefacta y perpetua. Me deshago a trompadas y desangro todas las glorias de los galardones autoinfligidos, me pongo de bruces y corto mi garganta para aguachentar las punzadas de este dolor que atraviesa mis adentros, que me hace inmune al miedo, pero que me mata, me destroza; es la quimioterapia de mi aburrida vida paralizada en la mugre.

Los escollos se encadenan y me obligan a arrastrarme por este teclado maloliente y mohoso de actitudes, se ríen de mis posibilidades, me susurran las verdades que me clavan en la cruz de la enfermiza muerte nocturna y caen una por una por mi rostro como gotas de sangre que saboreo con el displacer de sentir que mis sensaciones se van con cuentagotas al infierno junto con mi alma.

Todo está listo, caigo por mi propio peso y penetro lo virginal de esta tierra para que me invada lo pervertido, lo insano, lo demoníaco.

La bienvenida del señor de las brasas es descomunal, el fuego me rodea pero no me quema, me invade, me aprisiona, me posee y me hace suyo. Rompe en mí todo aquello que yo nunca quise y lo deja libre por los pasillos del averno, mientras mil voces gritan su dolor eterno en un unísono casi musical y paralizante: una legión de gemidos lastimosos que desangra los oídos para nunca más escuchar nada.

Es tan abrumador que la atención no lo puede captar.

Estoy embelesado, el príncipe oscuro me ha tomado para sí, habito su castillo y pululo entre las almas de los demás. Me deleito con los colores de un paisaje desolado pero hermoso, brutal pero suave, asesino.

Aún así, no tengo miedo.

La capa de mi señor oscuro me protege de estos vientos de sangre que cortan mi carne, la capa de mi señor me cuida, mi señor me cuida, sabe de mis demoníacas visiones y de mis deseos; cuida mi fuego interior, me convierte de a poco, y me ama. Me quema con el fuego que corre por mis venas, alimenta el poder que mis visiones mantienen sobre mis sentidos y me eleva hacia la parte más inmunda de la sepulcral carcajada que es este lugar. Es allí donde me encuentro con esto que me sucede, es en ese rincón olvidado por acólitos y ángeles que mi mundo es mío, en ese pedacito de la capa de mi señor que ni él sabe que existe, donde los ríos del fuego eterno me hacen inmortal, donde lo pervertido se vuelve posible y la gracia risa, donde las inmundicias mundanas se transforman en las razones de mi existencia, en este inframundo apostólico y cruel, donde lo celestial de mi ser se vuelve ROJO como la cola misma de Satán, donde mis deseos son órdenes y mis amores pasiones; donde no soy más un centímetro de carne, sino un mundo en mí mismo. Donde toda mi crueldad se transforma en amor y todo lo que siento brota como el agua de las nubes.

Soy un rayo y un amor, una cadena y una desilusión, en este oscuro y pegajoso lugar soy el calor y el fango de la lava que muerde y desangra, soy inocuo, pero mi prosa peligrosa, soy tan intenso como la tinta que cae de mi pluma. Amo, una vez más por las autopistas de la ilusión y quiero en el cementerio de lo que no es, dejo de ser una vez más para querer convertirme en lo que menos se espera, me escondo para que me encuentren enroscado en lágrimas de sangre y en sudor de melancolía, me escondo para que me encuentren en los confines del infierno y muero una y otra vez con los vendavales de ideas que azotan mis tiernas carnes terrenales.

Mi sangre de color negra se abre camino hacia el mundo subterráneo y desafía las planicies oscuras de Mi Señor, se alimenta de los acólitos de su majestad y devora raciones de amor, es mi escalera para salir del inframundo, mi sangre es mi mar estruendoso, es mi mar de furias que me va a permitir elevarme de este lugar caluroso y lleno de espantos. No porque tenga miedo, no porque me provoque pavor, es solo que me estoy muriendo sin aún ver el Sol.




Será entonces hasta la próxima y buenos augurios desde el vientre de mi suerte más considerada y hambrienta.


jueves 12 de marzo de 2009

Bienvenidos

Bienvenidos sean mortales a la lid sin cuarteles!
Bienvenidos sean al corazón negro de la alternancia, al gusto pícaro de la sedienta ambición! Bienvenidos sean al orgasmo literario de las noches que se hacen harapos y de los harapos que nos visten e inundan, a esta orgía frenética de letras danzantes y la originalidad que chorrea de mis manos impuras y pecaminosas!

Sean todos ustedes agasajados por mi deseo ilimitado y la avalancha de mi amor en prosa, el cariño de mis dedos en verso y mis caricias inspiradas de noches de desvelo.

Den un paso hacia el interior de mi cariño maltrecho y nútranse de lo cósmico de mis quehaceres literarios y pasionales, la sangre es toda suya! no sean tímidos! chapoteen en las orillas de mis conclusiones! embadurnen sus pieles ruínes con todo lo que a mí me rebalsa y sobra, todo lo que se destila de mis ojos de fuego y mi deseo infernal!

Les hago un ademán, me inclino y ante ustedes me quito el sombrero, por favor, pasen y acomodense... la función está por comenzar...