sábado 30 de octubre de 2010

Un nuevo amanecer - Momento Uno

Capítulo 2 (parte 4)

No podía abrirle a nadie, no podía confiar en nadie, no sabía si los pibes me querían romper la cabeza (otra vez capaz) o si era el mecánico, o el encargado de la YPF.


Pum! Pum! Pum! La puta madre, la puta madre, la puta madre!


Me levanté de un salto de la mecedora y me puse una remera, me calcé y me acerqué a la puerta. Puse mi ojo en la mirilla y ví que eran dos de mis amigos: Martín y Sebas, o mejor dicho, Mars y el flaco.
Les abro o no les abro? Me buscarían para cagarme a trompadas o simplemente querían ver si estaba bien. Se los veía inquietos, con cara de refunfuñando.
Definitivamente me quieren cagar a trompadas.


La puta madre.


Bueno, algo tengo que hacer, pero si son dos y les abro cobro seguro, tengo que buscar la manera de salir sin que me vean. Me quedé quieto un minuto más al lado de la puerta.


Pum! Pum! Pum! Pum! La puta madre!


La cosa se estaba poniendo peor, habían visto la luz prendida y ahora sabían que estaba adentro. Mierda, encima el coche está en la puerta y no puedo subirme con ellos ahí. Tenía que pensar en algo y aparte de eso tenía que rajarme de mi casa hasta que la cosa se calme por lo menos. Fui a la pieza y metí otro jean, dos remeras y un par de boxers en la mochila junto con la compu y un par de discos, solo los fundamentales.


Pum! Pum! Pum! Pum! Pum! La puta madre!!!


Bueno, tengo que pasar por en frente de ellos y salir de alguna manera por entre las piñas que me van a tirar. O me cubro con algo, o les tiro con algo y se abren. Tengo las llaves del auto y de la casa. Fui a la cocina y agarré un poco de aceite en aerosol “fritolín” y grité un “ya va” desde ahí. Me puse la mochila y agarré las llaves del Rambler con una mano y el fritolín con la otra.
Abrí la puerta y les vi la cara de limados que pusieron, qué mierda les había hecho? El flaco fue el primero en gritarme hijo de puta y tirarme una mano a la cara. Me corrí y le pegó a la puerta con todas las ganas y se hizo mierda la mano, pero como esquivé la primera no pude esquivar la segunda y Mars me la puso en la oreja, trastabillé, pero como tenía el impulso de salir quedé del lado del auto y saqué la mano que tenía escondida con el fritolín y le tiré a Mars en la cara y en las manos, al flaco también, una buena rociada de aceite y no podían ver nada. Corrí hasta la puerta y abrí el auto, lo puse en marcha, le puse el seguro y cuando se recuperaron quisieron abrir las puertas del auto y no podían porque se les resbalaban de las manos, así que salí matando sin pensar a dónde mierda voy a ir.

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