domingo 16 de mayo de 2010

Un nuevo amanecer - Momento uno

Capítulo 1 (parte 3)
Me contó con voz entrecortada que había llegado el lunes, que parecía poseído y me había propasado con las chicas del Servi-compras, me había querido robar chocolates, había roto el mostrador, lo había amenazado a él con que me llene el tanque o iba a “probar el infierno mismo”, le había querido robar nafta y que antes de irme había roto la manguera del surtidor. No sabía de dónde había sacado la fuerza para hacer algo así, pero había hecho todo eso.

Mierda! Todo eso y no me acuerdo de nada?! Le pedí perdón a Fermín, yo no había sido, no había querido, no habría podido… hasta que vi en la manguera una L chiquitita y roja. Entonces supe que había sido yo. Le pregunté si me había sentido olor a alcohol, si sabía o le había dicho de dónde había venido y si estaba solo. A lo que contestó aún enojado, pero en el borde de la sorpresa que estaba solo y sobrio, pero el auto apestaba a perfume barato y whisky del malo, que no tenía la cara tan lastimada como hoy y que grité algo en un idioma raro y después puteé un tal Marcos porque no me había querido vender más birra.

Mierda, mierda, MIERDA! Qué CARAJOS había pasado!?

Le di las gracias a Fermín, llené el tanque y le pagué la nafta. Decidí encontrar el bar de Marcos, no debía ser muy lejos de ahí.
Me subí de nuevo y puse un buen disco para salir a la calle, la voz de Weiland surfearía las guitarras del todo complejas y tan simples de Robert DeLeo para que se me calme un poco la cabeza y me pudiera concentrar en buscar la respuesta de qué mierda había pasado. El asfalto estaba hirviendo y el calor no se soportaba, le bajé las ventanillas al Rambler y aumenté la velocidad, tenía que ir al bar de Marcos a averiguar qué mierda había pasado, pero no podía ir a preguntarle a nadie que yo conozca dónde quedaba por miedo de haberme mandado más cagadas de las que pudiese manejar en el estado en el que estaba y termine en el hospital, la clínica o algo así. Aceleré un poco más y a tres cuadras vi una gomería que me pareció indicada. Me bajé del auto como pude… como me duele la espalda! Dios! Caminé rengo hasta la puerta, golpeé las manos y grité para adentro del lugar un Hooooooooolaaaaa!! Largo y pausado. Vi que se asomaba una cabeza desde el fondo y me miraba, me miraba de nuevo, agarraba una llave de tuercas y empezaba a correr para donde estaba yo… definitivamente algo no andaba bien ahí y no me iba a quedar a averiguar qué era, así que decidí meterme en el auto e irme lo más rápido posible, antes que me rompan los huesos con un fierrazo. Se me pasó todo el dolor y abrí la puerta a la velocidad de la luz, suerte que había dejado el auto en marcha, así que lo saqué a toda velocidad mientras Scott vociferaba un grave Big Bang Baby is a crash crash crash. Definitivamente había hecho muchas cosas que no me acordaba, la puta madre, así nunca iba a encontrar el bar de Marcos!

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